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Juguetes baratos en Guatemala

Juguetes Baratos

La Gran Época
Al acercarse las fiestas de fin de año en momentos de crisis económica, qué regalar y en especial a los niños formula una pregunta que empieza a dar vueltas en la cabeza de amigos y parientes.
A los niños se les regala normalmente juguetes; y hoy en día, dados sus precios bajos, hay un 80% de probabilidades de que uno termine comprando alguno de los ‘Made in China’, los cuales acaparan el 80% del mercado mundial.
Para salvar el año bajo la sombra de la crisis, la Cámara de los Jugueteros Minoristas de Inglaterra publicó una lista de juguetes que “tienen precios para soñar”.
Al mismo tiempo, Hasbro Inc., una de las empresas más grandes de juguetes y que tiene producción en China, ha intentado calmar los efectos del remanente de pánico de hace dos años por las devoluciones masivas de juguetes de Mattel ‘made in China’ por su contenido de plomo, así como otros ‘cucos’ como el PVC. Al respecto, hace poco publicó un artículo recordando que sus “altos estándares” y testeos cuidadosos les ha permitido evitar aquel inconveniente, y que los productos no producen daños a los niños.
No obstante, es difícil olvidarse de estos peligros de comprar lo barato sin titubeos, cuando ya empiezan a llegar noticias de incautaciones de juguetes peligrosos y falsificados ‘made in China’ en Perú, o de allanamientos con incidentes y disparos de petardos a policías incluidos a regalerías en el barrio de Once de Buenos Aires.
Pero ahora, un artículo reciente de Tim Hunt en la revista Ethical Consumer (‘consumidor ético’) de Inglaterra, añade un nuevo dilema al llamar la atención de los consumidores a lo que hay detrás de esos juguetes baratos. La revista señala que los precios atractivos de los juguetes chinos esconden, en muchos casos, altos costos ambientales y sociales ignorados por los consumidores.
Pesadilla en la Plaza Sésamo
El artículo de Ethical Consumer dice que Hasbro Inc. ignora las violaciones de derechos humanos de los proveedores chinos. La revista cita un informe del Comité Nacional de Trabajo de Estados Unidos que registra, en particular, los abusos realizados a niños por los fabricantes de juguetes chinos, situación escalofriante que resumió en una frase más que ilustrativa: “Pesadilla en la Plaza Sésamo”, en un juego de palabras con la película de terror “Pesadilla en la calle Elm”.

El informe reveló que en la fábrica del proveedor Kai Da trabajan cientos de jóvenes de 16 años y muchos niños de menor edad. El ambiente de trabajo es terrible, porque estos niños están constantemente en contacto con disolventes y pinturas, contando solo con la protección más rudimentaria. En épocas normales, estos niños trabajan hasta 12 horas, los 7 días de la semana, sin ningún día libre. Cuando llegan los pedidos navideños, son forzados de trabajar 19 horas diarias, con picos de hasta 23 horas. Descontando el costo de comida y hospedaje, cada niño recibe sólo 0,28 centavos de dólar por hora.
Comprar juguetes éticos ayudar a corregir la situación de niños trabajadores chinos
Los informes sobre esos niños dejan el último eslabón de la responsabilidad para la conciencia del consumidor. Para ayudar a los consumidores a tener en cuenta la situación de los niños trabajadores a la hora de la compra, Tim Hunt dio ejemplos de juguetes éticos con precios bajos.
Por ejemplo, el productor alemán de juguetes Holz Toys solo vende productos de fábricas que protegen los derechos de los trabajadores. Además, su producción obtuvo la certificación FSC (Comité de Control Forestal), por lo que cumple los requisitos en cuanto al mantenimiento de los bosques.Otro caso para agendar es el de Maya Organic, que produce juguetes de madera usando solo las ramas, sin sacrificar los árboles.
Esta empresa es, en sí misma, una organización de protección ambiental. Además, provee entrenamiento de producción y ventas a pequeñas fábricas en India y Pakistán, con el fin de ayudar a estos pueblos a liberarse de la pobreza extrema. También educan sobre los derechos laborales, y sus distribuidores son aquellos que se alinean con sus conceptos ecológicos.
En líneas generales, los procesos de producción de las industrias han sido orientados siempre por la optimización de los beneficios económicos. Pero con la educación del consumidor en cuanto a sus derechos y a considerar la ética a la hora de elegir, se hace posible que la justicia y los derechos humanos se infiltren en la cultura del consumo y, finalmente, en los procesos productivos.
Apoyar solo a los productores que respetan el medio ambiente y, especialmente, que no abusan de niños trabajadores ayudaría a parar los abusos que sufren los trabajadores en China. Antes de elegir un juguete ‘Made in China’, hay que considerar la posibilidad de que sean tóxicos y que provengan de un proceso productivo no ético.

Escrito por CIEENZA S.A.S en Colombia para: Guatemala